No hay más explicación que recordar a alguien.. de su viva voz.. viviéndo cada nota al extremo.. así te recuerdo yo a tí, espero andes cerca.. se te extraña Amigo ...
Prohibido de Francisco Barrios el Mastuerzo
Aquí estoy
Detrás de mi naríz
Boemio renegado
Sin destino
Disidente
Como un equívoco, un error
Un loco, un trasgresor
Un mal parido
Con los puños apretados
Con la cara endurecida
Y este amargo en la saliba
Aquí voy
En esta nube gris
Con tanta necedad
Echando chispas
Exiliado en el descaro de vivir
Como un tumor maligno en tu sonrisa
Verás que no estoy solo somos muchos
Los proscritos, los bastardos, los malditos
Y estoy aquí
Oculto en el rincon de lo prohibido
Pensando en tí
Tratando de ser otro pero el mismo
Insurrecto perseguido
Ilegal y Fugitivo
Tengo un sueño clandestino
Para tí
Y ¿qué esperas de mí ?
Si ya nomás me queda este camino
Siempre huyendo en el silencio
Con esta soledad y mis canciones
De este mundo
Pies de plomo
Aburrido y fanfarrón
Perfumado y socarrón
Y estoy aquí
Oculto en el rincón de lo prohibido
Pensando en tí
Tratando de ser otro pero el mismo
Insurrecto, perseguido,
Ilegal y fugitivo
Tengo un sueño clandestino
Para tí.
Cuando las palabras faltan y las preguntas sobran
Publicado por aZuL-eTèReA en 03:21 0 comentarios
¿Por qué me dueles, si apenas hace unos días en mi vida no existias?
¿Por qué lastima el hubiera, si tan solo pase de los momentos más mágicos de mi vida?
¿Por qué extrañaré las noches de palabras, si solo es un cómplice que diario me cantará tu ausencia?
¿Cuál era tu función en mi vida, cuál era mi función en la tuya?
Si la función no termina, si mis ojitos te lloran y las palabras me faltan, la pluma se vacía y mi ser te extraña... En unos cuantos "días" halle el cómplice de las locuras, el amigo perfecto, la sonrisa larga, la conversación eterna, la despedida a regañadientes, el amanecer sonriente, la noche inconclusa.
Amigo: donde estés recuerda que mi noche te espera, que mi mundo te aguarda, que los espejos están cubiertos, y una vida de chocolate nos espera.
¿Por qué lastima el hubiera, si tan solo pase de los momentos más mágicos de mi vida?
¿Por qué extrañaré las noches de palabras, si solo es un cómplice que diario me cantará tu ausencia?
¿Cuál era tu función en mi vida, cuál era mi función en la tuya?
Si la función no termina, si mis ojitos te lloran y las palabras me faltan, la pluma se vacía y mi ser te extraña... En unos cuantos "días" halle el cómplice de las locuras, el amigo perfecto, la sonrisa larga, la conversación eterna, la despedida a regañadientes, el amanecer sonriente, la noche inconclusa.
Amigo: donde estés recuerda que mi noche te espera, que mi mundo te aguarda, que los espejos están cubiertos, y una vida de chocolate nos espera.
Ragdé... el corazón frágil
Publicado por aZuL-eTèReA en 23:43 0 comentariosSu corazón era débil después de tantas heridas y puñaladas.
Era un ser mítico pero con un corazón frágil ante los embates del defecto más grande de los seres humanos... el amor sin medida. Una noche lo encontré en cerca de mi planeta, su altivez y arrogancia disiparon la intención de conocerle. Por los caminos de estrellas escuchaba historias de sus hazañas con otros seres mágicos, y legendaria se hizo mi forma de verle, como alguien tan lejano.
Pasaron muchas lunas, y casi los mismos amaneceres, cuando descubrí que tras de aquella máscara de alegría se escondía un dolor muy profundo; de vez en vez, lloraba por las noches y escuchaba su eco a mucha distancia... Otra noche lo hallé y sus ojos me reflejaron la desesperanza que su gran corazón en mil pedazos reflejaba.
¿Yo?, bueno ...... yo pasaba las tardes recorriendo el universo, por paisajes de nebulosas, estrellas, planetas y auroras boreales, y caí en el hoyo negro del desamor y el hastío me llevó un día a refugiarme en mi sitio y hacer una caparazón para defenderme de la inclemencia del tiempo, cuando llovieron cuchillos y la tierra se convirtió en agujas, el aire era denso como gas hipnotizante y las noches eternas sin más luna, sin ni una estrella, era un paisaje yerto, el sol se había enterrado en la arena para confundir su color.
Ya no había vida en este refugio, me encontraba sola y buscaba con la mirada una luciérnaga que me hiciera parpadear y darme cuenta que seguía viva.
Una de tantas eternas noches, un pánico inmenso me atacó, yo desesperada grité y me quedé meditando en la nada, y es que ya no sentía el corazón, ni tenía fuerzas para seguir luchando por el dolor. Aterrada me levanté en silencio, y mis ojos de repente se cegaron pues había un orificio en el refugio que dejaba escapar un diminuto rayo de sol... Mi angustia crecía, hacía más de 400 días que el sol no se asomaba, abri la puerta salí y el eco de las voces me hizo atemorizarme y cubrirme, de pronto, me di cuenta que el caparazón no existía, y mis manos de nuevo estaban libres pero no para luchar, y agachando la mirada, vi mis pies sin llagas y un sonido intermitente y tranquilizador escuchaba muy en el fondo de mi cuerpo... era como un reloj, un tic tac que creí sonido olvidado; ¡Era mi corazón latiendo!. La respiración se hizo desesperada y la voz se hizo escuchar, temblorosa mi cara pudo hacer un gesto y sin creerlo volvía a sonreír, y me dió tanto aliento... que no pare de carcajear toda la mañana y tarde.
Me inspiraba sentir la tierra en mis pies, las agujas no estaban, no llovía, por la tarde un rocío de agua dulce y tibia cubrió mi cara y el sol hizo el amor con una nube y el arcoíris me recordó como era el color azul de mi universo.
Ya había olvidado a aquel ser mitológico y de luz que conocí un día, hasta que riendo y reconociendo de nuevo mi espacio, me encontré con alguien que contaba de él, supe inmediatamente a quien se referían, Ragdé era su nombre, fuerte, regio, pero tan débil de su corazón arrítmico, que el miedo lo atacaba algunas de tantas noches. Supongo que el miedo no era a morir, si no a que nunca sanara y toda la vida cargara con su corazón en pedazos.
Ya entrada la noche me dirigía al refugio, y caminando lo ví tras de su máscara de sonrisa y me acerqué porque su corazón quería sobar, le hablé del camino con agujas, de la lluvia de cuchillos y él poco a poco fue accediendo a sonreír sin la máscara.
No hay noche en la que no mire al cielo, y que no le pida a mi estrella fugaz que le envíe hasta su lecho una mañana de sol, para que le consuele el frío de la ausencia en su corazón. Y también un día mandé una carta a la nube que hizo el amor con el sol, para pedirle que me permitiera invitarle a mi mundo y abrazarlo fuerte cubriendo su pecho del dolor y regalarle mis sonrisas aunque fuera un sólo día.
Hoy apenas regresó él a su mundo, Ragdé busca su cobijo, quizá nada ha cambiado, ya no tiene máscara y me ha sonreído, vino de visita a mi planeta. Se que aún le duele y busca alivio, se que no olvida a quien le partío el alma y le apuñaló la vida y le rompió el corazón; ¿Yo?.. yo me tatue el contorno de su boca, por si un día decide usar la máscara de nuevo, fotografié sus ojos y conservo sus miradas, me quedé de recuerdo mil besos y sus manos que me parecían de un guerrero, hoy me parecen arte, su piel la percibí tersa y me regaló su aroma que enfrasqué al lado de las frases lindas para el momento perfecto. Su cabello hizo el camino en el laberinto de su cuerpo y su respiración llego a mis oídos y la convertí en suspiros, y tracé en su espalda la figura del silencio y mis susurros quedaron perpetrados en el eco de mi universo.
Mientras su canto se aleja, aunque nunca vuelva, aunque siempre se duela de su desdicha, aunque no cante para mí, ni al oído me hable ya es una historia más en mi libro de fantasías. Hoy viaje montada en un rubí gigante, rojo incandescente cubierto de flores azuladas, de magia del momento, del hoy por el hoy sin pretender mañana, sin pensar en nunca y siempre. No me importa su débil corazón, le cobijé con mis alas y le mande en una botella un mensaje, la tiré a la mar para que me regale una sonrisa...El mensaje lo escribí cuando la luna empezaba a renacer en mí y decía:
Era un ser mítico pero con un corazón frágil ante los embates del defecto más grande de los seres humanos... el amor sin medida. Una noche lo encontré en cerca de mi planeta, su altivez y arrogancia disiparon la intención de conocerle. Por los caminos de estrellas escuchaba historias de sus hazañas con otros seres mágicos, y legendaria se hizo mi forma de verle, como alguien tan lejano.
Pasaron muchas lunas, y casi los mismos amaneceres, cuando descubrí que tras de aquella máscara de alegría se escondía un dolor muy profundo; de vez en vez, lloraba por las noches y escuchaba su eco a mucha distancia... Otra noche lo hallé y sus ojos me reflejaron la desesperanza que su gran corazón en mil pedazos reflejaba.
¿Yo?, bueno ...... yo pasaba las tardes recorriendo el universo, por paisajes de nebulosas, estrellas, planetas y auroras boreales, y caí en el hoyo negro del desamor y el hastío me llevó un día a refugiarme en mi sitio y hacer una caparazón para defenderme de la inclemencia del tiempo, cuando llovieron cuchillos y la tierra se convirtió en agujas, el aire era denso como gas hipnotizante y las noches eternas sin más luna, sin ni una estrella, era un paisaje yerto, el sol se había enterrado en la arena para confundir su color.
Ya no había vida en este refugio, me encontraba sola y buscaba con la mirada una luciérnaga que me hiciera parpadear y darme cuenta que seguía viva.
Una de tantas eternas noches, un pánico inmenso me atacó, yo desesperada grité y me quedé meditando en la nada, y es que ya no sentía el corazón, ni tenía fuerzas para seguir luchando por el dolor. Aterrada me levanté en silencio, y mis ojos de repente se cegaron pues había un orificio en el refugio que dejaba escapar un diminuto rayo de sol... Mi angustia crecía, hacía más de 400 días que el sol no se asomaba, abri la puerta salí y el eco de las voces me hizo atemorizarme y cubrirme, de pronto, me di cuenta que el caparazón no existía, y mis manos de nuevo estaban libres pero no para luchar, y agachando la mirada, vi mis pies sin llagas y un sonido intermitente y tranquilizador escuchaba muy en el fondo de mi cuerpo... era como un reloj, un tic tac que creí sonido olvidado; ¡Era mi corazón latiendo!. La respiración se hizo desesperada y la voz se hizo escuchar, temblorosa mi cara pudo hacer un gesto y sin creerlo volvía a sonreír, y me dió tanto aliento... que no pare de carcajear toda la mañana y tarde.
Me inspiraba sentir la tierra en mis pies, las agujas no estaban, no llovía, por la tarde un rocío de agua dulce y tibia cubrió mi cara y el sol hizo el amor con una nube y el arcoíris me recordó como era el color azul de mi universo.
Ya había olvidado a aquel ser mitológico y de luz que conocí un día, hasta que riendo y reconociendo de nuevo mi espacio, me encontré con alguien que contaba de él, supe inmediatamente a quien se referían, Ragdé era su nombre, fuerte, regio, pero tan débil de su corazón arrítmico, que el miedo lo atacaba algunas de tantas noches. Supongo que el miedo no era a morir, si no a que nunca sanara y toda la vida cargara con su corazón en pedazos.
Ya entrada la noche me dirigía al refugio, y caminando lo ví tras de su máscara de sonrisa y me acerqué porque su corazón quería sobar, le hablé del camino con agujas, de la lluvia de cuchillos y él poco a poco fue accediendo a sonreír sin la máscara.
No hay noche en la que no mire al cielo, y que no le pida a mi estrella fugaz que le envíe hasta su lecho una mañana de sol, para que le consuele el frío de la ausencia en su corazón. Y también un día mandé una carta a la nube que hizo el amor con el sol, para pedirle que me permitiera invitarle a mi mundo y abrazarlo fuerte cubriendo su pecho del dolor y regalarle mis sonrisas aunque fuera un sólo día.
Hoy apenas regresó él a su mundo, Ragdé busca su cobijo, quizá nada ha cambiado, ya no tiene máscara y me ha sonreído, vino de visita a mi planeta. Se que aún le duele y busca alivio, se que no olvida a quien le partío el alma y le apuñaló la vida y le rompió el corazón; ¿Yo?.. yo me tatue el contorno de su boca, por si un día decide usar la máscara de nuevo, fotografié sus ojos y conservo sus miradas, me quedé de recuerdo mil besos y sus manos que me parecían de un guerrero, hoy me parecen arte, su piel la percibí tersa y me regaló su aroma que enfrasqué al lado de las frases lindas para el momento perfecto. Su cabello hizo el camino en el laberinto de su cuerpo y su respiración llego a mis oídos y la convertí en suspiros, y tracé en su espalda la figura del silencio y mis susurros quedaron perpetrados en el eco de mi universo.
Mientras su canto se aleja, aunque nunca vuelva, aunque siempre se duela de su desdicha, aunque no cante para mí, ni al oído me hable ya es una historia más en mi libro de fantasías. Hoy viaje montada en un rubí gigante, rojo incandescente cubierto de flores azuladas, de magia del momento, del hoy por el hoy sin pretender mañana, sin pensar en nunca y siempre. No me importa su débil corazón, le cobijé con mis alas y le mande en una botella un mensaje, la tiré a la mar para que me regale una sonrisa...El mensaje lo escribí cuando la luna empezaba a renacer en mí y decía:
Hacía mil lunas que mis labios no hablaban con besos, ni mis besos acariciaban una silueta tan fuerte y frágil a la vez, ojalá no pienses más seguido y descubras que mil lugares aún esperan descubrirse cuando tú los encuentres. Grábate mi silencio y mi sonrisa, la mejor respuesta a tus miedos, visítame en mi planeta o al menos recuérdame a lo lejos...Everybody gotta learn sometimes...
Lo que extraño...
Publicado por aZuL-eTèReA en 01:04 0 comentarios
Extraño caminar de la mano por la calle con alguien, como dos niños colegiales, él cargando mi mochila y yo apenada a veces después de un beso. Extraño llamar "amor" o decir "Te amo".
Apenas hace unos meses gritaba por que extrañaba el espacio de mi cama lleno con alguien, extrañaba las caricias, el erotismo, la pasión, el desborde de energía cuando el lecho nos llamaba, cuando la almohada acallaba los gritos y refugiaba el cansancio después de una noche de amorío.
¿Qué es eso de extrañar lo más sencillo?, de ya no querer habitantes fugaces en las sábanas, ni ocultarte tras las botellas de ron, para robar un beso, ya no quiero aparentar ser amiga cuando el día siguente comienza, cuando se acaba la energía, cuando el sol se asoma y el cuento de hadas termina.
Las huellas no se borran, y a veces lastiman. Como extraño las llamadas por teléfono diarias, las horas que pasabas hablando de todo y nada, cuando no quería colgar y mi mundo se centraba en el siguiente día cuando por fín lo vería. Que bonito era escapar de la última clase y esperar el microbus horas y llegar a casa tarde y pedir perdón a mamá por "quedarte platicando" con tu amiga.
Extraño la definición de un novio, hoy después de tantos años de tomar la determinación de no alardear títulos para un amor. Inexplicablemente, no quiero sexo, no quiero amores pasajeros, ni incrementar la lista de besos sin magia, no quiero probar más bocas sin sentido, ni ocultarme de mis amigos para que no descubran un nuevo amorío. Sí, ya sé... Suena muy tonto esperar, tener lo que hace años he alejado.
Hoy después de tanto tiempo, quiero recobrar la ternura, sentir muy profundo, reir al recordar un beso, oir palpitar mi corazón cuando estén a punto de tocar el timbre, respirar hondo cada que me hormiguee el estomago, escuchar canciones de amor sin pensar en heridas pasadas y en personas que se han ido.
Hoy quiero amar, y no amar lo perdido, quiero borrar lo que ha sucedido, encontrar con el corazón y buscar sin la mente, no traer los mil prejuicios, no caminar con miedo, conocer a mucha gente sin esperar que me lastimen, ¿Es tan difícil re encontrar ese camino?.
Sólo quiero cerrar los ojos e imaginarme en un futuro, esta vez sin siluetas de olvido.
Nostalgias precipitadas
Publicado por aZuL-eTèReA en 01:49 1 comentarios
De las nostalgias precipitadas quiero contarte...
No quiero perderte cuando aún ni te conozco, no quiero perderme cuando aún ni cierro los ojos. Empiezo a volar temerosa, viendo al frente sin voltear abajo pues la altura no debe dominarme.
Las alas quizá están rotas, las musas quizá ausentes, mis letras no se han borrado sólo se ausentan, cuando mi alma calla, cuando a ella le duele. El reloj marca ya la madrugada, largas noches y eternas las horas que no me dejan dormir, que me obligan a estar bajo de esta luna, si la de octubre, la más hermosa, la más luminosa, la más intensa, la más nostálgica.
Y me pregunto, ¿Nostalgia de qué?, ni mi memoria responde, puede ser de tus ojos, puede ser del calor de tus manos; Pero ahora mismo lo desconozco, ya no recuerdo ni tu cara, ni tu nombre, ya te veo en cualquier rostro, ya encuentro la imitación de tu calor en otras manos.
Y es este maldito temor a amar, a entregar y a dejarme volar, mientras te veo a lo lejos, partiendo plaza con triunfos, y yo con mis agravios, queriendo encontrar respuestas, en dónde quizá ya ni cabe la pregunta.
Y también de lejos lo veo a él, quien siempre me imaginé, a quien tengo miedo de seducir, pues no encuentro armas consistentes... Me veo a mí aquí, haciendo de la noche mi guía de vida, tras el silencio que oculta mi melancolía, con la oscuridad a cuestas... donde no te veo, ni me ves.
Él me dió un paseo por el universo, me llevó a volar algo lejos, en una sola noche, en un sólo momento me mostró otro paraíso donde no se ataban las manos, ni se cortaban las alas, donde cada quien volaba a su paso, donde no te dejaban caer en el primer intento y no te soltaba la mano quien te llevaba a pasear. Sí, está lejos, ya muchas lunas sin ver sus ojos, sin tocar sus hombros y su cabello largo no roza mi pecho.
No ha habido una sóla luna en la que él no pasee de repente, y tu te vas difuminando, pero me dejas el miedo tatuado, las ansias amarradas a mi ser, me dejas la inseguridad, las alas rotas, el semblante cabisbajo, he creido superarte y triste me doy cuenta que apenas lo estoy asimilando...
Así es como lo soñé, tal cual como vi en mi ilusión, él es quien debe de estar aquí y tu ya no... Y si no es él, de todos modos decreto que hoy te destierro de mi corazón para siempre, hoy levanto mi cara... y hasta puedo sonreirte... sólo para decirte adiós.
No quiero perderte cuando aún ni te conozco, no quiero perderme cuando aún ni cierro los ojos. Empiezo a volar temerosa, viendo al frente sin voltear abajo pues la altura no debe dominarme.
Las alas quizá están rotas, las musas quizá ausentes, mis letras no se han borrado sólo se ausentan, cuando mi alma calla, cuando a ella le duele. El reloj marca ya la madrugada, largas noches y eternas las horas que no me dejan dormir, que me obligan a estar bajo de esta luna, si la de octubre, la más hermosa, la más luminosa, la más intensa, la más nostálgica.
Y me pregunto, ¿Nostalgia de qué?, ni mi memoria responde, puede ser de tus ojos, puede ser del calor de tus manos; Pero ahora mismo lo desconozco, ya no recuerdo ni tu cara, ni tu nombre, ya te veo en cualquier rostro, ya encuentro la imitación de tu calor en otras manos.
Y es este maldito temor a amar, a entregar y a dejarme volar, mientras te veo a lo lejos, partiendo plaza con triunfos, y yo con mis agravios, queriendo encontrar respuestas, en dónde quizá ya ni cabe la pregunta.
Y también de lejos lo veo a él, quien siempre me imaginé, a quien tengo miedo de seducir, pues no encuentro armas consistentes... Me veo a mí aquí, haciendo de la noche mi guía de vida, tras el silencio que oculta mi melancolía, con la oscuridad a cuestas... donde no te veo, ni me ves.
Él me dió un paseo por el universo, me llevó a volar algo lejos, en una sola noche, en un sólo momento me mostró otro paraíso donde no se ataban las manos, ni se cortaban las alas, donde cada quien volaba a su paso, donde no te dejaban caer en el primer intento y no te soltaba la mano quien te llevaba a pasear. Sí, está lejos, ya muchas lunas sin ver sus ojos, sin tocar sus hombros y su cabello largo no roza mi pecho.
No ha habido una sóla luna en la que él no pasee de repente, y tu te vas difuminando, pero me dejas el miedo tatuado, las ansias amarradas a mi ser, me dejas la inseguridad, las alas rotas, el semblante cabisbajo, he creido superarte y triste me doy cuenta que apenas lo estoy asimilando...
Así es como lo soñé, tal cual como vi en mi ilusión, él es quien debe de estar aquí y tu ya no... Y si no es él, de todos modos decreto que hoy te destierro de mi corazón para siempre, hoy levanto mi cara... y hasta puedo sonreirte... sólo para decirte adiós.
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